Alzando el vuelo

Este fin de semana pasado han sido dos días de altos vuelos. Gracias al ofrecimiento de Gonzalo Velasco (Arqueología DRONE – Proyectos Técnicos Aéreos) hemos podido ver desde el aire alguno de los yacimientos que estudiamos en el PAEJ.

JML'15.- drone 10

No es que no los hubiéramos visto antes, puesto que gracias a Emilio García y a su paramotor ya habíamos sobrevolado el valle del río Jabalón (¡mil gracias Emilio!). La diferencia entre los vuelos anteriores y el ahora realizado radica en la tecnología drone empleada, pero todos son necesarios.

En este caso, el uso de un drone cuatrihélice con una cámara full HD ha permitido obtener ortofotos a distintas alturas y vuelos rasantes que serían imposibles con el paramotor. También giros 360º alrededor de Jamila o Peñaflor con una estabilidad y calidad de imagen excelente. Entre otros detalles de calidad es la apenas interferencia en el drone de cuerdas o de las extremidades del piloto del paramotor. Tampoco hay movimientos de cámara bruscos. Como es obvio, éste tiene que estar más pendiente de su vida que de la cámara, que agarra a duras penas.

PEN'15.- drone 17

Y, desde luego, sorprende la precisión con la que el otro piloto, el terrestre por radiocontrol, sitúa en el aire el drone y captura la imagen deseada. Evidentemente, son horas de trabajo y profesionalidad lo que conducen a ello, porque no en todos los drones se puede ver desde tierra lo que la cámara ve desde el cielo. Este era nuestro caso.JML'15.- drone 13

Con todo, como decimos, son tecnologías complementarias. Y es que, por ejemplo, aún programando las rutas del drone, etc. su autonomía es limitada. Tan limitada que antes de los ocho minutos el drone tiene que estar de vuelta o cae desplomado. Además se ha de contar con varias baterías para aprovechar el día y porque cada una tarda en cargar hora y media o dos. Tampoco se puede perder de vista ante el peligro de que una mala racha de aire lo derribe.

En este sentido, la autonomía y capacidad de improvisación humana seguirán haciendo del pájaro humano una herramienta fundamental para unir en un mismo vuelo los yacimientos y recorrer el valle del Jabalón sobrevolando su cauce durante decenas de minutos, como ya hizo Emilio el año pasado.

También nos alegramos de que algunos de vosotros os acercarais a ver esta actividad, tanto aquí como en los vuelos que realizamos en los proyectos paralelos de Santa Catalina (Fuenllana) y Ager Laminitanus (Alhambra). Una vez intentamos en hacer más visible nuestra disciplina pero, en este caso, no hay duda de ello, el propio equipo del PAEJ también hemos aprendido de la experiencia. Y todo gracias a la gentileza de Gonzalo.

Publicado el 11 de mayo, 2015 | Por | Sin Comentarios | En la categoría Arqueología Didáctica Arqueología Pública Campaña 2015 | Con las siguientes etiquetas

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