Castillón/ Peñaflor

El Cerro Castillón se sitúa en un espolón amesetado sobre el valle del río Jabalón, entre las carreteras de Montiel y Almedina, a unos tres kilómetros al sur de Villanueva de los Infantes. Este cerro tiene pendientes fuertemente pronunciadas en sus lados sur y oeste, mientras por el este se una a una suave colina.

El yacimiento tiene dos fases claramente diferenciadas. La primera destaca por ser el Castillón un punto importante dentro de las rutas de la época calcolítica (2500-1800 a.C. aprox.), siendo, posiblemente, uno de los yacimientos que mayor cantidad de cerámica decorada de estilo campaniforme ha aportado en comparación al resto de los que se encuentran en la región castellano-manchega. Otros elementos, como un botón de marfil con perforación en forma de “V”, una cuenta de collar cilíndrica, industria lítica avanzada (dientes de hoz, perforadores, puntas de flecha…), o pequeñas hachitas, son propios de ésta primera Edad de los Metales, y ponen de manifiesto la existencia en esta meseta de un núcleo con una sociedad lo suficientemente jerarquizada como para poder ostentar tales elementos de prestigio y lujo que, por no ser propios de esta tierra, sólo podrían conseguirse mediante intercambios.

La segunda gran etapa es la que corresponde al denominado tradicionalmente como “Castillo de Peñaflor”, y tiene lugar en torno al siglo XIII. En verdad se trató de una aldea fortificada medieval. A mediados del siglo XIX, las crónicas todavía nos hablaban del paraje de Peñaflor como uno de los asentamientos medievales del alto valle del río Jabalón, que aportó, ¿junto a los de Xamila?, gran parte de los habitantes del lugar de la Moralexa, el germen de la actual Villanueva de los Infantes.

La realidad de Peñaflor y de otras aldeas medievales viene atestiguada por su aparición en diversos textos desde principios del siglo XIII, como la cesión en 1232 de la Orden de Santiago de “la mitad de Peñaflor, pobla que se halla en el término de Montiel” a “don García Pérez, alcalde del rey”, o los que indican su pertenencia a la encomienda de Carrizosa.

La aldea, sufrió distintos abandonos, y todavía a principios del siglo XVI Hernando Colón cita al castillo de Peñaflor a un cuarto de legua de Infantes. En 2004 se confirmó la presencia de un cementerio de Repoblación que se correspondería con la iglesia que ya se menciona para este lugar al menos desde 1238. Así se ha reafirmado en posteriores excavaciones, como la llevada a cabo en 2013, ante el peligro de deterioro que sufren los restos.

Peñaflor

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