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JAMILA
Jamila es un yacimiento arqueológico impresionante. Es un gran edificio rectangular que en su zona sur cuenta con una gran estancia columnada, única en su especie hasta la fecha. Aunque aparece mencionada como aldea medieval en el siglo XIII, probablemente se trató más de un santuario dedicado a la Virgen en la época de Reconquista y Repoblación medieval de la zona. El edificio sufrió un incendio severo que motivó su abandono. Posteriormente, en su interior, se ubicó una cortijada que aprovechó elementos constructivos anteriores. Igualmente fue remodelada en varias ocasiones hasta su abandono definitivo.
Está situado sobre una pequeña meseta sobre el valle del río Jabalón y se encuentra muy cerca del actual santuario de la Virgen de la Antigua y, por tanto, se puede hacer casi todo el recorrido desde Villanueva de los Infantes por un carreterín asfaltado. No está vallado y, si no ha llovido en demasía, es ideal para visitarlo en cualquier época del año. Se encuentra en buen estado de conservación gracias a las consolidaciones realizadas en distintas campañas arqueológicas. Está bien señalizado y cuenta con bancos con miradores. Desde ellos se observa el resto del patrimonio natural e histórico que rodea Jamila, como son es el valle del río, otros yacimientos de la zona –Puente de la Virgen y Peñaflor– y el propio santuario actual.

 

Cerro CASTILLÓN / PEÑAFLOR

El cerro Castillón es la península final de una meseta que se eleva sobre el valle del río Jabalón. Se sitúa a unos 3 km al sureste de Villanueva de los Infantes, bajando por un camino que se bifurca de la carretera que lleva a Montiel. El firme del mismo es transitable por cualquier tipo de turismo hasta el mismo pie del cerro, donde encontraremos un cartel explicativo.
La denominación de este cerro como “Castillón” alude a la fosilización en el imaginario popular de los distintos momentos de ocupación humana del lugar. Las excavaciones y crónicas existentes han podido determinar que hubo dos grandes fases de habitación: una calcolítica y otra medieval. Durante la primera, hubo un asentamiento de primer orden adscrito a la Edad del Cobre –en torno al 2500 a.C. Así se aprecia en los materiales hallados, como todo tipo de cerámicas campaniformes, piezas líticas para la recolección, la caza e incluso cuentas de collar como adornos. También elementos en ámbar y marfil. Estos elementos muestran la ya importancia en esta época del control de las rutas que unían a sus pies la Alta Andalucía y La Meseta.
Esta función debió seguir siendo esencial cuando, en plena Reconquista de la zona, se eligió el lugar para instalar también una aldea de Repoblación. En torno a inicios del siglo XIII se situó allí Peñaflor, una aldea fortificada de la que hoy es posible ver parte de su cerca norte y un gran aljibe. Gracias a recientes trabajos se ha podido determinar la existencia de una necrópolis en una de sus laderas y la existencia de varios recintos y todo un entramado urbano en la parte alta. Es un lugar en el que queda mucho por descubrir.
El yacimiento no está acondicionado para la visita, sin caminos de acceso y con laderas muy empinadas. Además, una visita incontrolada puede dañar seriamente el patrimonio o al turista. Pero se puede ir hasta su pie en cualquier momento del año y ver in situ en el panel informativo las infografías e imágenes relativas al lugar. Tanto al pie como desde arriba es igualmente interesante poder contemplar las vistas a todo el valle del río Jabalón y de los principales lugares de la comarca e incluso las estribaciones Sierra Morena y las Sierras de Segura y Alcaraz.

 

PUENTE DE TRIVIÑO
El puente de Triviño es un viaducto histórico, de unos 100 metros de largo y 5 de ancho, situado sobre el río Jabalón a su paso por el sur del término de Villanueva de los Infantes. Está en paralelo a los puentes de la actual carrera que une esta localidad y la de Almedina, a unos 5 km de la primera.
Este viaducto tiene 6 ojos y varios tipos de aparejo, lo que permite diferenciar sus distintas fases constructivas desde la época romana (zona sur) hasta la gran ampliación de finales del siglo XVIII (zona norte y dique sobreelevado). El interés por mantener la operatividad de este paso, sobre el lecho de un río cambiante e imprevisible como el Jabalón, responde a hallarse sobre unas de las principales rutas de comunicación entre la Alta Andalucía y la Meseta. A partir de finales del siglo XVIII esa ruta decayó y tan sólo quedó fosilizada como la actual vía pecuaria que también transita por el puente.
Hoy día el puente de Triviño se encuentra en buen estado de conservación gracias a la consolidación del mismo en distintas campañas arqueológicas y es visitables durante todo el año (excepto con lluvias). Todo ello hacen que este puente sea uno de los más atractivos de la zona de Campo de Montiel e incluso de Castilla-La Mancha.